3, 2, 1 Empieza

Tenemos dos formas de pensamiento: por un lado tenemos el lado racional y por otro el pensamiento condicionado.

El pensamiento condicionado es aquel que responde a los hábitos. Un claro ejemplo es el caso de un perro que cuando oye la bolsa de comida se sienta o cuando oye que coges la correa se pone al lado de la puerta.

Nosotros tenemos el mismo sistema de pensamiento y tenemos que hacer uso de él, para llevar a cabo las tareas más tediosas y difíciles como hacer deporte, despertarnos por la mañana, salir de una discusión…

La estrategia más sencilla, como nos dice la doctora Mel Robbins, cuando te encuentres en un momento de duda donde tu mente racional te dice estoy cansado, tengo frío, me apetece discutir… cuenta racionalmente 5, 4, 3, 2, 1 y empieza.

 

No lo pienses, no lo dudes, actívate y gana a tu mente.

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